MEDIOS INFORMATIVOS SATANIZARON A LEA POR
SU PRESUNTO IZQUIERDISMO, NO POR LAS MASACRES
MAXIMILIANO CASTILLO R.
La muerte del expresidente Luis Echeverría Álvarez sacó a debate lo que fue su vida política y su carrerea administrativa. Clásico ejemplo del presidencialismo vertical y autoritario, de las monarquías sexenales y de una época caracterizada por la represión, la intolerancia, desprecio absoluto a los derechos humanos, democracia simulada, corrupción y casi inexistentes partidos opositores fuertes, el exmandatario unió siempre a la derecha y la izquierda en sus críticas.
No polarizó, porque como expresidente no tuvo defensores. Puros juicios condenatorios provenientes de ambas corrientes ideológicas adversarias, aunque por diferentes motivos. La izquierda lo condenó por la terrible represión, de la que las masacres de estudiantes en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 y en San Cosme, el 10 de junio de 1971, además de la “guerra sucia” que acabó con las guerrillas rurales y urbanas, incluyendo a sus máximos dirigentes, Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Rojas, en Guerrero.
La derecha no le perdonó su cercanía con el gobierno de Cuba de Fidel Castro y de China, ni sus posiciones presuntamente de izquierda, pero fundamentalmente lo odiaron por el relanzamiento del reparto agrario, con el reparto de latifundios y señaladamente por la expropiación de tierra en el Valle del Yaqui, Sonora. Entre los agravios sentidos por la ultraderecha empresarial figuró el asesinato de Eugenio Garza Sada, patriarca del “Grupo Monterrey”, cuando una célula de la “Liga Comunista 23 de septiembre” intento secuestrarlo.
Los grandes medios informativos lo satanizaron después de que dejó el cargo, pero nunca condenaron la represión y violación a los derechos humanos, sino que en coincidencia con la derecha y ultraderecha empresarial, no le perdonaron sus medidas que llamaron populistas, porque ni siquiera lo criticaron cuando le dio el golpe al grupo directivo de “Excelsior”, que encabezaba Julio Scherer.
No condenaron el brutal y descarado ataque la libertad de expresión; al contrario, defendieron al mandatario y satanizaron a Scherer y su grupo, inclusive generaron las condiciones para justificar la expulsión de la cooperativa del director general del entonces el único diario mexicano crítico y plural.
No es políticamente correcto defender a un personaje de claroscuro, manchado por las masacres citadas y la guerra sucia, pero un análisis serio debe también reseñar sus aciertos: Echeverría Álvarez creó el INFONAVIT, el FOVISSSTE, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Universidad Autónoma de Chapingo (UACH)) que tenía rango de escuela, los colegios de Bachilleres y de Ciencia y Humanidades.
De la misma forma dio vida a la PROFECO, al desaparecido Instituto Nacional del Consumidor (INCO) y convirtió en estados a los hasta entonces territorios de Baja California Sur y Quintana Roo.