*Incluso Volodimir Zelensky, estuvo entre los invitados.
De la redacción
Aparte de los invitados que representaban sus estados-nación, la toma de posesión de Javier Milei como presidente de Argentina fue pretexto para una minicumbre de la ultraderecha y representantes de posiciones fascistas. No fue casual la presencia de Volodimir Zelensky, presidente de Ucrania y principal responsable de haber generado las condiciones para la invasión a su país por Rusia.
Presenciaron el asenso al poder de Milei, quién creó un gabinete de sólo 7 ministerios, de los cuales 4 son de nueva creación, y suprimió ministerios del área social, cuyas funciones fueron absorbidas por los otros.
El gobernante ucraniano fue el invitado especial y personal de Milei, el mandatario argentino a quien erróneamente denominan “el Trump argentino”, porque el estadounidense parece incluso comunista frente al flamante presidente de Argentina, un hombre que ideológicamente muy atrasado y mucho más a la derecha del aspirante de nuevo a gobernar Estados Unidos.
Zelensky que quería (y quiere) incorporar a su nación a la OTAN, lo cual le permitiría a Estados Unidos emplazar armamento nuclear en Ucrania, a pocos metros de la frontera con Rusia y apuntando a ese país, por ello era claro que el gobierno ruso no iba a permitir esa amenaza, y la única forma de evitarla era invadir a su vecino, con todas las consecuencias de la pérdida de vida de la población civil, la destrucción de infraestructura de servicios y para el desarrollo.
Fue la figura central de la minicumbre de la extrema derecha internacional, que contó con la presencia de Jair Bolsonaro, expresidente de Brasil; Santiago Abascal, de Vox, la fascista organización política rechazada por los votantes españoles en las últimas elecciones; el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa; y el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán.
De Europa estuvo igualmente el rey Felipe VI, de España y en cuanto a los presidentes de los países del sur del contienen estuvieron el chileno Gabriel Boric; Luis Lacalle, de Uruguay, Santiago Peña, de Paraguay, pero no Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil; ni Gustavo Petro, de Colombia o Luis Arce, de Bolivia.