*Afectan a 3.2 millones de empleados federales, pero protesta la CNTE
De la redacción
A 18 años de la reforma a la Ley del ISSSTE para privatizar las pensiones de los servidores públicos federales, estalló la inconformidad de la Coordinación Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), por los raquíticos montos que recibirán como ingreso cuando se jubilen.
La reforma en cuestión fue aprobada por Felipe Calderón Hinojosa en 2007, para no desentonar con lo que hizo Ernesto Zedillo Ponce de León en la misma materia 10 años antes. En ambos casos los dirigentes sindicales de los servidores públicos Guardaron silencio, incluyendo a la CNTE, la organización minoritaria del magisterio federal.
Ahora buscan que se derogue el sistema pensionario privatizador y que se vuelva al anterior al 2007, pero el problema, según el gobierno federal, es que se requiere para ello de un alto presupuesto, que no existe.
Como en el caso de la privatización de las pensiones de los trabajadores de la iniciativa privada, en el de los servidores públicos federales, que suman en estos momentos 3.2 millones de personas, según informó el ISSSTE, los daños a la economía de los futuros jubilados serán descomunales y de casi imposible solución al ciento por ciento, por más paros que hagan en perjuicio de los alumnos los maestros de la CNTE.
Los maestros disidentes representan un porcentaje reducido dentro del SNTE y más, comparados con todo el universo de lo que antes se conocía como burocracia federal. Consiguieron que la presienta Claudia Sheinbaum retirará la iniciativa de reforma a la Ley del ISSSTE, que contenía importantes beneficios.
No obstante, la mandataria, mediante un decreto, hará efectivas esas ventajas para los servidores públicos federales, como el congelamiento del incremento bianual de los años de servicios y edad necesarios para jubilarse; del monto de los adeudos y de pagos mensuales de hipotecas, y condonación de deudas impagables, entre otros beneficios contenidos en la iniciativa de ley retirada. Al parecer la CNTE no conocía.
Los grandes medios informativos tampoco criticaron las privatizaciones de las pensiones efectuadas por Zedillo y Calderón, a quienes ni siquiera responsabilizan, ni mencionan lo que hicieron.